La sal en la dieta

Desde los albores de la civilización humana, la sal ha sido considerada un elemento clave en su asociación a los alimentos que consumimos, importancia que la llevó incluso a ser usada como moneda de pago, de donde deriva la palabra “salario”.

La sal, o cloruro de sodio, desempeña importantes funciones en nuestro organismo. El sodio contenido en la sal regula la cantidad de líquidos en nuestro cuerpo y coopera en la transmisión de impulsos nerviosos. Por esta razón necesitamos cierta cantidad de sal en la dieta.

No obstante, el consumo excesivo de sal ha sido reconocido como un elemento de riesgo en el desarrollo de hipertensión arterial, un factor clave en la mayoría de las enfermedades cardiovasculares. Estudios clínicos en las últimas décadas han demostrado que el riesgo de hipertensión arterial asociado al consumo de sal se inicia precozmente en la vida, incluso en etapa preescolar. Un estudio recientemente publicado en el American Journal of Clinical Nutrition asegura que la ingestión excesiva de sal daña la densidad mineral ósea de los huesos en niñas en edad escolar, favoreciendo el desarrollo de una futura osteoporosis.

La ingesta de sodio suele ser más del doble de la recomendada, especialmente debido al alto consumo de productos procesados que contienen sal o aditivos con sodio (sal, bicarbonato de sodio, glutamato, benzoato de sodio, nitrato de sodio, levaduras en polvo o cualquier otro ingrediente que incluya la palabra “sodio”). Deberemos prestar especial atención a productos como: quesos, embutidos, salchichas, frutos secos tipo cocktail, palomitas de maíz, patatas fritas, salsas de aderezo, cubitos de caldos o sopas y platos precocinados, pescados ahumados, aceitunas u otros encurtidos en conserva…

Siguiendo una Directiva Comunitaria al respecto, el Gobierno Español ha dispuesto que la industria alimentaria reduzca la proporción de grasa, sodio y sal de sus productos.

Las recomendaciones diarias de sodio serían:

  • De 1 a 3 años: < 1, 5 gramos
  • De 4 a 8 años: < 1, 9 gr.
  • De 9 a 13 años: < 2, 2 gr
  • De 14 a 18 años: < 2, 3 gr

El “salado” es un gusto adquirido que puede ser evitado acostumbrando a nuestros niños a un consumo moderado desde pequeñitos.

 

Gabinete Médico

Dra. Raquel Medina Martínez

Col. 281304221


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